Colegas periodistas, que osadía la mía creerme periodista, felicitaciones hoy y siempre por la magnífica labor que todos los días desempeñan para que este país y el mundo funcionen bien.
Desde esta columna no nos cansaremos de ayudar a los alcaldes, amigos o no, para que los grandes problemas que aquejan a esta ciudad sean subsanados; en algo se ha avanzado en la solución de buscarle salida a la delictiva conducta de los carromuleros botando escombros por todas partes, especialmente la poda de los árboles.
Me estuve casi tres meses en Barranquilla, que bella y organizada ciudad y jamás vi botar basura en las calles a pesar de que está bien arborizada y embellecida con una variada gama de matas decorativas que da gusto ver como las conservan para tenerlas verdecitas y florecidas; allá para podar un árbol se necesita de un permiso, pues por decreto de la alcaldía está prohibido hacerlo en verano y en cualquier época, quien lo infrinja es sancionado severamente.




