Por José Atuesta Mindiola
La música es la acústica de los sentimientos; es la prolongación sonora de la poética del amor, la esperanza y de los sueños. La música es llovizna de arpegios en armonía y alimento para el espíritu.
Afirma Susan Langer (filosofa norteamericana): “la música es el más elevado mensaje del sentimiento; es el arte que convierte la técnica en un regalo al espíritu para contribuir a que los seres humanos, al admirar la belleza, sean progresivamente mejores”.




