Por: José Gregorio Guerrero
Patillal no fue ajena a la gran crisis mundial de 1929. Mientras las potencias europeas se intentaban recuperar de la primera Guerra; en Patillal se sentían los coletazos de tal cataclismo económico.
Me dice Raúl Hinojosa Daza que hasta la naturaleza lo sintió “el ganao se puso triste, con la cara larga; los ríos bajaron sus crecientes, y la tierra se cuarteo, los sabanales parecían jagüey en verano, y hasta al cielo se le olvido llover” para esos días se encontraba temperando en Patillal don Casimiro Raúl Maestre que al ver la tierra patillalera en condiciones extremas no dudó en enviar al Blandón por una vaca gorda para sacrificarla y regalársela al pueblo patillalero.




