Llegó muy temprano la mala hora al gobierno del presidente Petro sin haber cumplido el primer año. Y le llegó de la mano de los escándalos que coparon todos los espacios de los medios de comunicación en la semana que acabó de pasar, y que al momento de escribir esta columna siguen llenando titulares; lo que obliga al presidente a tener que “coger el toro por los cachos” porque no la está teniendo fácil.
Antes de cumplir el primer año de gobierno salieron de manera abrupta tres ministros, lo cual no estaba en las cuentas de nadie, y todo porque se filtró al público un documento en el que también habían trabajado tres ministros exponiendo las debilidades del proyecto de reforma a la salud, que además obligó al presidente a crear un consenso con los partidos de la coalición y los que no están en la coalición para salvarla a como dé lugar.
Una decisión del Consejo de Estado frenó en seco la intención del presidente de regular las tarifas de servicios públicos, y ese frenazo le debe hacer pensar que estamos en un Estado de derecho para que no decida con la cabeza caliente y el aplauso de las graderías.




