COLUMNA

La hija adoptiva más querida de Valledupar

En jueves anterior, un grupo de compositores, escritores y poetas en el Café Calle Grande de Valledupar participaron en una inolvidable velada cultural para rendirle homenaje a Rita Fernández Padilla, la hija adoptiva más querida de Valledupar, autora del himno de la ciudad y de muchas canciones exitosas, maestra de piano y de la concertina, […]

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En jueves anterior, un grupo de compositores, escritores y poetas en el Café Calle Grande de Valledupar participaron en una inolvidable velada cultural para rendirle homenaje a Rita Fernández Padilla, la hija adoptiva más querida de Valledupar, autora del himno de la ciudad y de muchas canciones exitosas, maestra de piano y de la concertina, y actual presidente de la Sociedad de Autores y Compositores de Colombia, Sayco.

La velada fue inaugurada por Niriam Avendaño, gerente del Café Calle Grande, y como de maestro de ceremonia el poeta Eduardo Santos Ortega. El veterano cantador de décimas, Joaquín Pertuz Barrios inició el desfile cultural, cantando unas décimas a la homenajeada: “Llega con su acordeón/ en una noche de abril/ con su estampa juvenil/ nos conquista el corazón./ Su romántica canción/ de amor era una plegaria/ florecieron trinitarias/en todo Valledupar/ como una diosa del mar/ vino la Universitaria…”

Quien esto escribe, participó con este texto, Una diosa en la sinfonía azul del mar: Rita Fernández Padilla es una amante de la música y la poesía. La vida en el arte es un despertar, y se despierta mediante la creación por las fuerzas de las impresiones maravillosas. Las imágenes de la sinfonía azul del mar y los ritornelos del viento en el tropezar de las olas, la cautivaron desde su infancia.

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