Es innegable que la educación de nuestro departamento ha sufrido el abandono, la negligencia y la degradante corrupción por parte de las instancias estatales.
En el Cesar siempre se ha negado el acceso a la educación digna, lo que explica las altas cifras de pobreza que vivimos, pues debe reconocerse que una educación a la que puedan ingresar todas las personas que deseen hacerlo, crea las condiciones para que la gente sea partícipe del desarrollo social y productivo.
Debemos recordar un dicho popular de nuestros padres que dice: “La mejor herencia es la educación.”, entonces ¿qué herencia nos está dejando el Cesar?




