De acuerdo a un informe publicado en noviembre de 2018 por la oficina de drogas y crímenes de las Naciones Unidas, el mercado de drogas ilícitas recibe utilidades anuales por US 650.000 millones que en términos comparativos es mucho más que lo que reciben los diez clubes más grandes de fútbol quienes solo alcanzan US 16.000 millones, esto de por sí muestra una innegable realidad de lo que significan las drogas ilícitas en términos de su poder.
Para hacer un poco de historia, entre los años setentas y ochentas la “bonanza marimbera” tuvo una influencia directa en la aparición de nuevas riquezas especialmente en la zona norte del país, particularmente Riohacha, Maicao y posteriormente Barranquilla y así sucesivamente hasta alcanzar las demás ciudades; el hecho es que el dinero que se movía a montones en la economía de la época fue responsable que muchas fortunas se legalizaran generando una nueva dinámica económica en la región.
Pero la verdadera revolución se presentó con la hoja de coca, la rentabilidad de este nuevo negocio quintuplicaba las ganancias de la marihuana; la internacionalización del mercado de la heroína y la cocaína dieron lugar a uno de los negocios más lucrativos desde la historia del legendario Al Capone en la década de los 20s en Estados Unidos con sus negocios de tabaco y alcohol, pero esta nueva droga superó cualquier antecedente.




