COLUMNA

Jesucristo: el Ecce Homo

Teleológicamente, la imagen sagrada del Ecce Homo no representa a un santo, sino al mismo Hijo de Dios en el momento de su pasión; simboliza a Jesucristo en pie, con su corona de espinas y con las manos atadas a una columna. Es la imagen de cuando Poncio Pilato presenta a Jesús ante el pueblo judío durante el juicio que terminó con su crucifixión.

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Ese día sentí que amaneció más temprano; no sé si era el impulso que permitió que me levantara antes del amanecer, obedeciendo al compromiso que tenía con el Santísimo de asistir a misa de 4 p. m.

Ese lunes, la mañana se encontraba fresca y radiante. En la plaza había una sensación de tranquilidad, fervor y espiritualidad, marcada por el silencio colectivo de feligreses que, con rosario en mano, desde la madrugada, año tras año acuden masivamente al inicio de Semana Santa a la casa del Ecce Homo situada en la iglesia de Nuestra Señora de la Concepción, que se ubica en una de las esquinas de la plaza mayor y en diagonal con la casa de la heroína María Concepción Loperena de Fernández de Castro.

Teleológicamente, la imagen sagrada del Ecce Homo no representa a un santo, sino al mismo Hijo de Dios en el momento de su pasión; simboliza a Jesucristo en pie, con su corona de espinas y con las manos atadas a una columna. Es la imagen de cuando Poncio Pilato presenta a Jesús ante el pueblo judío durante el juicio que terminó con su crucifixión.

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