Los paisas son organizados, pujantes y hábiles para los negocios; los santandereanos son berracos, emprendedores y aguerridos, y los barranquilleros son alegres extrovertidos y festivos, son algunas de las características que definen a una ciudad, a una región y a una cultura por lo que sería bueno preguntarnos ¿y los vallenatos qué somos?
Por un tiempo fuimos tierra del algodón y de bonanza , luego ganaderos y por supuesto la música vallenata nos sigue identificando en el mundo, pero resulta obligatorio cuestionarnos si en verdad hoy seguimos siendo una cultura de música y tradición folclórica como un sello de los que habitamos el gran valle o si estamos próximos a ser rotulados por lo que nos hemos convertido, en una ciudad sucia, desordenada, sin Dios y sin ley pero sobre todo una ciudad sin dolientes porque quienes somos responsables de ella solo generamos la queja y la crítica y muy pocas opciones de solución.
Lo primero que debemos tener claro es que las leyes son ineficaces si la cultura está arraigada en una sociedad puesto que el hombre es un ser de costumbres y se adapta al medio donde vive entonces desde esta perspectiva ya tenemos claro en donde hay que trabajar.




