Asistí al foro ‘Cuando el Estado llegó, la mina ya estaba’, realizado en el auditorio Pablo Oliveros de la Universidad del Área Andina, en Valledupar. Fue un espacio enriquecedor, con panelistas conocedores y bien fundamentados en el sector minero-energético del Cesar y La Guajira.
Desde hace tres décadas, el departamento del Cesar recibe regalías por la exportación de carbón. Es una constante desde 1995 y debe seguir siéndolo: un recurso para impulsar el progreso y el desarrollo de nuestra gente y nuestro territorio. Sin embargo, esas regalías solo han mejorado de manera mediocre la calidad de vida de los municipios del corredor minero y de otras zonas.
Recuerdo, en mis años de estudiante, haber visitado municipios del centro del país y sentir envidia por su dinámica económica, su proyección y, sobre todo, porque tenían cubiertas en un 93 % sus necesidades básicas. Mientras tanto, nuestras cabeceras municipales estaban devastadas por la negligencia y un centralismo asfixiante.




