Lamento mucho tener que dedicar tiempo a escribir bajo este título. Pero así es, creo, con el corazón en la mano, que el gobierno Petro va logrando su cometido: demostrar, por medio de su falta de gestión, de inoperancia y de su conciencia plena sobre esto, que el Estado colombiano no funciona y por eso, debe ser cambiado. En estos casi 28 meses de gestión, siguiendo paso a paso los preceptos del Foro de Sao Paulo y del Grupo de Puebla, el Gobierno nacional ha dejado de administrar el Estado, de tomar decisiones y ha abandonado lo público para lograr que los múltiples sistemas que están llamados a trabajar articuladamente, colapsen. Desde la reforma administrativa de 1968, adelantada bajo el gobierno de Carlos Lleras Restrepo -liderada, entre otros, por mi querido profesor, ya fallecido, Jaime Vidal Perdomo-, y con la subsecuente llegada del proceso constitucional de 1991, Colombia tenía una ruta de acción clara para todo lo relacionado con el Estado.
Si bien algunos vacíos y fenómenos como la corrupción afectaban la puesta en marcha de dicha propuesta, en general Colombia funcionaba, no se vencían los plazos, no se desconocía la necesidad de alistar partidas y no se dejaba de operar este gran sistema llamado “lo público”. En cambio, ahora, nuestra realidad se ha transformado drásticamente. Miremos nada más estos ejemplos de cómo, el país está al revés…
Desde la campaña presidencial que determinó la nefasta elección de Gustavo Petro, encontramos ejemplos de cómo se manipuló la verdad -con antecedentes recientes como la falsa paz con las FARC, el triunfo del NO, las promesas santistas de no regalar curules a los guerrilleros y de reparar a las víctimas, etc.- para desdibujar el buen gobierno del presidente Duque y dar al traste con un ejemplar manejo de la pandemia -lo que a la postre alejaba a la izquierda de llegar al ejecutivo-. ¿Ustedes se imaginan el posible manejo de una pandemia similar, pero bajo este gobierno? ¡Moriríamos todos!




