Esta es una columna muy especial, obedece a una reflexión profunda acerca de aquello que los colombianos estamos esperando que suceda en esta tierra noble a partir de ayer, 7 de agosto. Curiosamente, el cambio se empezó a sentir desde la misma elección de la dupla De la Espriella – Restrepo, el pasado 21 de junio. Como Colombia retrocedió tanto en los últimos y nefastos cuatro años, las decisiones, eventos y sucesos que se generaron desde la reciente elección presidencial iban a destacarse en la opinión pública, por sencillos que fueran. Cambio sí hubo en el gobierno Petro, definitivamente lo hubo; lo que pasa es que ese cambio fue negativo, pérfido; ahora hablamos de cambio, desde su acepción positiva, ahora sí vamos a vivir mejor…
Vemos con mucha ilusión la llegada del nuevo gobierno. Inicia una desafiante etapa de reconstrucción de la República, que sobrevivió a un ataque incesante y sistemático por parte de la izquierda que, muy a pesar nuestro, nos gobernó. La institucionalidad del país, la tridivisión del poder, la Constitución de 1991, el orden legal colombiano, padecieron la más feroz ofensiva encaminada a la destrucción del Estado. Habiendo sobrevivido a semejante andanada, de las cenizas, tal como lo hiciera el ave fénix, inicia una etapa de refundación de los principios que pensamos estaban blindados por una recia cultura democrática, pero que un régimen autoritario y fascista casi logra destruir.
Desde el 21 de junio respiramos un aire diferente. La figura presidencial y lo que representa la vicepresidencia: cambiaron de tajo su imagen, su talante. Personas serias, preparadas, alejadas de los vicios y de distorsiones comportamentales, llegaron a desinfectar las sillas dispuestas para ellos. Hoy vemos el futuro esperanzados, confiados en que lo dicho en campaña se cumplirá promesa a promesa, con el paso del tiempo. También somos conscientes de que como mínimo se necesitan un par de períodos presidenciales adicionales al nuevo, para consolidar y recomponer el camino de progreso del que nos alejamos como nación desde agosto del 2010.





