De nuevo, el presidente Gustavo Petro lanza otra de sus alocadas propuestas: un tren bala para La Guajira. Así como lo oyen, un tren ultraveloz. Hay que recordar que esos trenes están en Japón y China y viajan a más de 600 kilómetros por hora. Entre Albania y Portete, que es la vía que quiere usar el presidente, hay a lo sumo 100 km, y es de Cerrejón, que, a propósito, sufre bloqueos casi a diario por parte de las comunidades, lo que tiene a punto de paralizar la operación. Y si se refiere a un tren de alta velocidad a 300 kilómetros por hora, como el Flecha Roja en Italia, que puede hacer un trayecto entre Milán y Roma en 3 horas, igual que el AVE en España, tampoco sirve porque esos trenes son para mover flujo de mucha gente en grandes centros poblados para que sean rentables.
Acá en Italia, por ejemplo, para esos trayectos cortos se usan trenes regionales que van a 100 kilómetros y pueden hacer esas rutas. Eso puede funcionar, pero volvemos al mismo círculo vicioso de los bloqueos. Hoy, La Guajira es el departamento con más bloqueos en carreteras y vías férreas, entonces no sería viable de ninguna forma. Es una propuesta muy romántica que no pasa de ahí.
Señor presidente, La Guajira, antes que un tren bala o regional que no soluciona nada, en un trayecto que tampoco mueve nada, necesita otras prioridades, como las vías para vehículos. La vía entre Riohacha y Cuestecitas tiene años de estar en muy mal estado, y ni hablar de la vía perimetral que necesita la Alta Guajira: Maicao, Puerto Estrella, Uribia, Nazaret. También se requiere mucha infraestructura turística para recibir a la gente, sobre todo en la Alta Guajira. Pero, por lo visto, el presidente nos vio la cara de idiotas a los guajiros. Cada vez que llega, tiene un carretazo diferente. Primero fue el Aeropuerto Internacional Manchi Mejía, que lo iban a hacer en un peladero sin vías de acceso y sin agua. Siquiera parece que ese otro embeleco también se cayó.




