“Desde los días de Juan el Bautista hasta ahora, el reino de los cielos sufre violencia, y los violentos lo arrebatan”. San Mateo 11,12
En estos días convulsionados y violentos, me quiero referir no a la violencia producida por factores externos o circunstanciales; sino a la violencia espiritual que refleja la intensidad con la que la generación de los últimos días deberá buscar a Dios. Debemos buscar a Dios con todo nuestro ser, negándonos a nosotros mismos y dejando todos los enredos del mundo para poder correr con pasión y perseverancia la carrera de la vida que tenemos por delante.
Más allá de los tiempos que nos ha correspondido vivir, esta es la hora para buscar a Dios con violencia. Las señales de los tiempos son claras. El retorno de Cristo es inminente; aquel que nunca se fue, ha prometido volver. Se siente la urgencia de los tiempos. Es menester despertarnos de nuestro sueño y procurar implantar el reino de Dios como nunca antes.




