Hace apenas unos momentos, esperaba las 12 de la medianoche para dar la bienvenida al nuevo año. Hoy, al mirar el calendario, me doy cuenta de que estamos iniciando el segundo semestre, marcando también el inicio del mes de julio y el cumpleaños número 107 de mi abuela, Sara Araujo Maya.
Su vida es más que un recuento de años; es un relato de sabiduría y amor que ha perdurado a través del tiempo. Hija de José Antonio Maya Pumarejo (conocido como Pepe Maya) y Rosa Pastora Araujo Araujo, fue estudiante del Colegio de la Sagrada Familia en Valledupar y formó parte de las primeras generaciones que inauguraron esta institución junto a su hermana Carmen Maya Bruges.
Entre sus anécdotas, recuerda cómo en sus últimos años ella misma impartía clases a los más pequeños, ante la escasez de estudiantes interesados en continuar sus estudios y se abrió camino como maestra en una época donde pocas mujeres tenían la oportunidad de trabajar.




