En la Semana Mayor, un tema de reflexión es el Juicio de Jesús y su relación con la democracia. Importante afirmar que nuestra sociedad es de fuerte influencia cristiana en lo religioso y el cristianismo presta un servicio en la fundamentación y justificación de las instituciones políticas, entre estas, la democracia. Esta coincide con el cristianismo, en la idea de que todos los hombres somos iguales, independiente que seamos diferentes. Iguales pero diferentes, iguales ante la ley y a la participación política. Iguales ante los procesos judiciales.
La democracia es griega, es ateniense, pero el discurso cristiano coincide y enriquece al de la democracia y su universalización, por partir de la idea de isonomía, que es la idea de igualdad de los hombres. La democracia, en su idea de igualdad de los diferentes en la participación del gobierno de la cosa pública en condiciones de simetría, muy a pesar de las diferencias individuales. En asuntos del gobierno de la cosa pública a todos nos asiste el derecho a participar en su conformación y en su ejercicio, independiente de nuestras orientaciones políticas.
El Juicio de Jesús, no debe ser reducido a una valoración de un crimen que no se había cometido por el enjuiciado, en un aberrante procedimiento que, fue una caricatura de proceso judicial, como el realizado por el Sanedrín, Herodes y Pilatos.




