Es una idea grandiosa pretender formar de todo el Nuevo Mundo en una sola nación, con un solo vínculo, que ligue sus partes entre sí y con el todo. Ya que tiene su origen, una lengua, unas costumbres y una religión. ¡Qué bello sería que el istmo de Panamá fuese para nosotros lo que el de Corinto para los Griegos!”. Apartes de la Carta de Jamaica, autoría del Libertador Simón Bolívar en 1815. Significó y constituyó la invitación para la celebración del Congreso Anfictiónico de Panamá en 1826. Así surgió la idea integracionista imaginada por Simón Bolívar y otros héroes de la campaña de emancipación a principios del siglo XVIII en el Continente Americano.
Esta reseña histórica marca diferencias de carácter económico y de contexto con el movimiento expansionista, equivocado y farsante, promovido por el fallecido Hugo Chávez Frías. No obstante, es pertinente recordar que la promesa de Chávez Frías, interpretada por la combinación del caudillo y el profeta estuvo precedida por la desconfianza e incertidumbre hacia las instituciones venezolanas por los efectos de la corrupción y la dependencia del sector de los hidrocarburos.
Desde 1950 hasta principios de los 80, la economía venezolana experimentó un crecimiento sostenido, al punto de ser considerada como la más rica de America Latina. Su vasta riqueza petrolera fue favorable para asistir los programas sociales, incluyendo servicios de salud, educación, transporte y subsidios alimenticios. Sin embargo, los años siguientes a la década de los ochenta trajeron consigo sobreoferta de petróleo y en consecuencia el descenso del precio, diezmando la vigorosa economía venezolana, que en su mejor momento no supo diversificarse.




