Hace dos años largos, por este medio publicamos la columna titulada: “Habrá Trump para rato”. En aquel entonces hicimos alusión a la solidez de un presidente en ejercicio, que se propuso hacer a los EE.UU grande otra vez, recuperando más de dos millones de empleos para sus connacionales, logrando repatriar la industria automovilística gracias a sus ventajosas políticas tributarias, y metiendo la inflación en cintura, no obstante, también criticamos la xenofobia y la arrogancia de Trump puesta de manifiesto por una férrea política de migración, su indiferencia frente al tema del calentamiento global y su afán por acabar el sistema de seguridad social implementado por su antecesor en beneficio de las clases más vulnerables.
El desacertado manejo de la pandemia, que cobró la vida de cientos de miles de estadounidenses, fue la causa principal de la derrota de Trump, y el caballito de batalla que llevaría al demócrata Joe Biden, a la Presidencia con 306 colegios electorales en su haber, contra 232 de Trump.
Ahora bien, contrario a lo que pudiera pensarse, estamos lejos de ver el final de este polémico personaje, pues el efecto Trump sigue hoy más vigente que nunca, y ya anuncia su candidatura por el partido Republicano a las elecciones de 2024, ante un Biden, que no pasa por su mejor momento, pues en los sondeos de opinión, solo el 29% aprueba su gestión de gobierno, contra un 58% que lo desaprueba, y un 13% se muestra indeciso.




