Lo sucedido el domingo pasado, cuando un poco antes de iniciarse el juego entre Tolima y Millonarios en el estadio Manuel Murillo Toro, de Ibagué, un hincha del equipo local ingresó a la cancha y le propinó un fuerte golpe a Daniel Cataño, es una alerta roja para el balompié nacional. Son varios los motivos que me generaron enorme preocupación y que son la causa de esta columna. Veamos…
Desde hace varios años, desde el mundial sub-20 que organizó Colombia en el 2011, se desmontaron las vallas de seguridad que no permitían el acceso de público a las canchas de los estadios del país. Sinceramente en ese momento pensé que dicha medida era una locura, que los hinchas no manejarían adecuadamente el retiro de esas estructuras y realmente, hasta el domingo pasado, no enfrentamos situaciones complejas.
Pero ese día, pasadas las 6 de la tarde, todo cambió. Un hincha, de nombre Alejandro Montenegro, y quien fue denunciado penalmente por Cataño, abandonó su tribuna y corrió por la cancha hasta alcanzar al número 10 de Millonarios para golpearlo, para agredirlo. Mal por Montenegro, muy mal.




