Hace muchos años estoy escribiendo mis columnas semanales, con disciplina y sabiendo para dónde voy, no escribo sobre crochet ni sobre recetas de cocina (que fue lo que dijo alguien sobre los columnistas de El Pilón), de lo primero no sé ni una puntada y de cocina se me quema hasta el agua.
Sin embargo, el crítico, que escribe con seudónimo en las redes sociales, sí tiene razón en que hay mucha ramplonería en los temas escogidos, y me hizo reír cuando aseguró que nunca nos votarían, haciendo alusión a lo del columnista de la Revista Semana.
Hace un tiempo dije que iba a escribir solo de literatura, de algún evento cultural o de un personaje destacado en este campo, no con ánimo de ser la más leída, ni la más comentada; escribo para recordar, siempre nostálgica, el tiempo en que ejercía un periodismo combativo, era la época en que cualquier acto o intento de corrupción nos asombraba y no teníamos temor en atacarlo; pero pasaron esos días y nuestros escritos no hacían mella en ningún corrupto, se fue llenando el Valle de la peor deshonestidad, fue cuando asistimos al terrible espectáculo virulento de ver a todo el país permeado, empapado por las corrientes turbulentas de la corrupción.




