Por José Manuel Aponte.
En la década del 60 al 70 cuando uno salía en la madrugada de las casetas Brasilia amenizada por Alfredo Gutiérrez, Tropicana con La Billos o Matecaña con Pacho Galán, sí el bolsillo lo permitía iba al Terminal de Copetrán o Brasilia, sitios feos y sucios a meterse un mondongo calientico; sí estaba con la novia se llegaba a La Española de Paco en 5 Esquinas a comerse una deliciosa y delgadita carne asada o de no a las Llaneras, en donde había un picante que nadie a podido superar. Después de que esos establecimientos estuvieran cerrados había que acostarse con filo.
Después llegó un buen amigo, creo que huilense, Toño Castro y fundó Valle 13, ubicado en la 17 que antes era 13, al frente del Hotel Londres, en donde el menú y la presentación eran buenos y elegantes, allí sí que fui, acompañado de Mercy, Hilva, mi comadre Sofía Cotes y Cilia Valle con Diomar Barbosa, Gonzalo Meza y Uldarico Serrano; al poco tiempo desapareció, pero Toño también nos dejó La Librería Departamental, que está ahí y hace parte de la historia vallenata moderna.




