“Cualquiera, menos Petro”, era la consigna despectiva y sectaria de la sinrazón, pero triunfó la lógica y la razón, y sobre todo la voluntad de Dios, con la omnipotencia de quitar, y poner reyes (Daniel 2:21), ya que sus tiempos son perfectos al permitir instantes mágicos en los que brotan ilusiones, se cumplen sueños y crecemos como persona, deleite que permite el estudio y no la ignorancia como ceguera del conocimiento.
Atrás quedó la manipulación electoral que extendió sus tentáculos a nivel nacional e internacional, como lo demuestran mercados de apuestas que daban como ganador a Rodolfo Hernández, tema en el que también se rajaron las encuestadoras, salvo el caso de la firma Yanhaas, una de las pocas en acertar, pero tal parece que el mismo Egan Bernal, excampeón del Tour de Francia y el Giro de Italia, no fue la excepción, supuestamente direccionado por sus patrocinadores, porque no tiene la formación ni el criterio para discernir sobre un tema tan complejo como lo es la política. ¿Y qué decir de la firma española que con sondeos de track engañaba a la opinión pública mediante encuestas amañadas y desfavorables a Petro?, pero igual todo el mundo intenta utilizarse para sus propios intereses.
Surgen más preguntas: ¿Por qué tanta fijación para despotricar del presidente electo y su vicepresidenta, Francia Márquez? ¿Lo harían por convicción o con fines económicos? Es secreto a voces que los medios de comunicación al servicio del establecimiento no eran aliados del candidato de izquierda, estigmatizado, pero también rotulado como guerrillero al ser ideólogo del M-19, aunque no participó de la toma del Palacio de Justicia, porque estaba preso, pero a la postre son delitos políticos de rebelión y sedición, no de lesa humanidad, sin embargo pocos conocen las andanzas de la OTAN promoviendo guerras con la venta de armas, aunque Estados Unidos y las potencias Europeas maquillen la imagen de una organización que lejos de ser pacifista ha sido catastrófica en términos humanitarios.




