Por Edgar Polo Flórez.
“Era sábado en la tarde, el día en que llegué a mi pueblo y me contaron la historia que le ocurrió a ‘la gordita’…y yo, que me trasnochaba y hasta pensaba quererla, hoy están jugando con ella y esas cosas me mortifican. Tanto que vaciló la morena, nada quiso conmigo; ahora le traigo esta cancioncita y con ella la castigo”.
En este párrafo sintetiza Leandro Díaz toda una historia de ilusión, amor, y sufrimiento. Regresa al terruño y al preguntar por la razón de sus ilusiones le cuentan que se fue con otro, quién además, está jugando con ella. Con gran frustración le compone un paseo, que es la válvula de escape de su sufrimiento y lleva expresa la sentencia que ha de cauterizar la herida: “La mujer que me desprecia yo la castigo cantando porque creo que maldecirla es acto de cobardía”.




