COLUMNA

Carta a Cielo Gnecco

El diálogo imaginario de Nico Duba con Cielo Gnecco motiva a escribirle una carta abierta a ella, porque el incógnito Nico a veces arrogante opinador que está moviendo ideas en Valledupar, contrario a lo sibilino de sus cotidianas alusiones, en esta oportunidad describe sin irrespeto, ni la elocuente perversidad de la que hace gala en sus opiniones escritas, a una indiscutible líder política.

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El diálogo imaginario de Nico Duba con Cielo Gnecco motiva a escribirle una carta abierta a ella, porque el incógnito Nico a veces arrogante opinador que está moviendo ideas en Valledupar, contrario a lo sibilino de sus cotidianas alusiones, en esta oportunidad describe sin irrespeto, ni la elocuente perversidad de la que hace gala en sus opiniones escritas, a una indiscutible líder política.

Íntegra capitana que direcciona causas comunes. Y sí que bien parada está con los pies enhiestos en la hostil tierra donde habita. Nunca insegura, ni nerviosa.

El provocador y malicioso Nico Duba, fantasea su autorretrato y conoce bien de la protervia de lo que escribe, sin embargo, vaya usted a creerlo empieza a perfilarse como alguien que dimensiona lo que arguye, porque asumir posiciones críticas sin zaherir, da créditos en una sociedad mayormente inclinada hacia la incineración moral. También demuestra que rasguea divertidamente con respeto. El tipejo conoce de su natural inteligencia. Deletéreo.

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