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Capitalismo progresista: la respuesta a la era del malestar

Es el título de la interesante obra del economista Joseph E. Stiglitz, premio Nobel en economía en el año 2001, y que por estos días estamos leyendo. Stiglitz es un escritor que, aparte de ser un consagrado académico, su forma de explicar, para nosotros los legos, es bastante didáctica.

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Es el título de la interesante obra del economista Joseph E. Stiglitz, premio Nobel en economía en el año 2001, y que por estos días estamos leyendo. Stiglitz es un escritor que, aparte de ser un consagrado académico, su forma de explicar, para nosotros los legos, es bastante didáctica. En otras palabras, Stiglitz escribe para ser entendido y, más que entendido, comprendido.

Pues bien, nos introdujimos en la lectura del citado libro y encontramos la crítica ácida contra la primera ministra Margaret Thatcher y el presidente Ronald Reagan, en la medida que adoptaron políticas no asistencialistas, para subsidiar la oferta, buscando con ello aumentar la oferta de bienes y servicios y, por ende, mayores ingresos individuales. 

Averiguamos con la IA lo que significa subsidiar la oferta, y nos dice que subsidiar la oferta es cuando el gobierno o una entidad pública interviene económicamente para apoyar a los productores o a las empresas que ofrecen un bien o servicio. Se incentiva, para que puedan producir más. 

Entonces le preguntamos: ¿cuando un gobierno baja los impuestos a los empresarios es una forma de subsidiar la oferta?  Contesta que bajar los impuestos a los empresarios es una forma de subsidio indirecto a la oferta, pero advierte que hay un debate sobre si genera crecimiento real o solo beneficia a unos pocos (¡!).

Inmediatamente nos pusimos en la tarea de encontrar las disposiciones legales que muestran una marcada tendencia a subsidiar la oferta en Colombia.  Son, entre otras: la Ley 789 de 2002, que buscó flexibilizar la contratación para reducir costos laborales, amplió la jornada laboral de 6 a.m. a 10 p.m. y redujo al 75 % los recargos nocturnos, dominicales y festivos. A eso tenemos que sumarle que el salario mínimo legal en muchos años no subió de manera importante, lo que significó menores cargas para el sector productivo y una desmejora para la clase trabajadora. Veamos: solo en el gobierno de Iván Duque y en el actual gobierno del Cambio, el salario mínimo se dignificó, con un valor agregado, y es que Duque dejó la inflación en un 13,8 % en tanto que en el gobierno del Cambio está en un 5,3 % con un desempleo que actualmente está en el 9,6 % habiéndolo recibido de Duque en el 11 %. En conclusión, no es cierto que subsidiando la oferta se mejora el sector productivo y se logra un mayor crecimiento del Producto Interno Bruto; eso es debatible, pues, por el contrario, todo parece indicar que, incentivando el consumo, es como se consigue un mejor crecimiento económico.

La frase de cierre: “El éxito de Trump ha sido el de formar una coalición con la comunidad empresarial, igual que entonces: los fascistas solo llegaron al poder con el apoyo de una amplia coalición conservadora que incluía el empresariado”.  Obra: ‘Capitalismo progresista’. Autor: Joseph E. Stiglitz (premio Nobel de Economía en 2001) página: 47. darioarregoces2308@hotmail.com

Por: Darío Arregocés Baute

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