El Fondo Nacional del Café fue el primer fondo parafiscal de Colombia y sigue siendo ejemplo del modelo. Es una cuenta integrada por recursos con destinación específica al fortalecimiento del sector cafetero, cuya administración ha sido confiada históricamente a la Federación Nacional de Cafeteros en el marco de un esquema de descentralización por colaboración reconocido por el legislador. Cada diez años se prorroga el contrato de administración, y es prudente, en la antesala de esa decisión, hacer un recuento de lo que ha sido su manejo.
Lo primero que debe recordarse es que los recursos que recibe el FoNC anualmente no alcanzan a cubrir los bienes públicos que la Federación entrega a los caficultores colombianos. En los últimos diez años se han recaudado $3,7 billones de pesos por contribución cafetera, mientras que los cuatro bienes públicos cafeteros han demandado inversiones por $6 billones. La cosecha se ha mantenido estable en alrededor de 13,3 millones de sacos, de modo que la contribución ha crecido apenas +3,3% anual, frente a un costo de los bienes públicos que avanza al +6,1%. Esa brecha estructural es la que la Federación cubre con su gestión.
Los bienes públicos cafeteros son, precisamente, lo que diferencia al café colombiano del que se cultiva en otros países. En investigación científica, donde más nos distinguimos y donde creamos valor a partir de la ciencia, se han invertido 365 mil millones de pesos. Ese conocimiento se transfiere de manera gratuita a cada caficultor mediante la asistencia técnica del Servicio de Extensión, presente en los 611 municipios cafeteros de 23 departamentos, actividad que ha requerido $1,7 billones de pesos en la década. A ello se suman los proyectos de inversión social, que han marcado los 99 años de historia del administrador del Fondo: escuelas, centros de salud, electrificación rural, abastos de agua, infraestructura vial y, hoy, industrialización para generar valor. Los quince comités departamentales han comprometido $807 mil millones de pesos en este frente, multiplicados mediante el trabajo articulado con alcaldías y gobernaciones.





