COLUMNA

Aprendiendo a escuchar lo invisible

En fin, eso de que este barrio es un tanto abrumador no lo creo. Quien sabe apreciar el arte de las casas lo aprecia todo. Este lugar está lleno de magia, sólo hace falta tomarse el trabajo de buscarla

canal de WhatsApp

Rebuscando en el baúl de los recuerdos, encontré, entre el fondo oscuro y olvidado, uno de mis primeros escritos: una tarea común para la clase de Español en la Institución Educativa Loperena Central, uno que no fue calificado correctamente porque “no parecía que yo lo hubiera escrito”. Ese mismo, que me hizo entender que mis letras tenían voz y que en ellas, habitaba cierta grandeza. Espero que al leerlo encuentres magia.

Tengo que aceptar que vivo en un barrio pequeño de cinco cuadras. Las conozco todas, aunque solo frecuento tres.
Quien no conoce estos lares suele decir que es un barrio acogedor pero abrumador. A mi parecer, es todo lo contrario, cada una de estas casas tiene magia.

Si empiezo por la cuadra donde vivo, puedo decir que me emocioné cuando vi que el mes pasado terminaron la remodelación de la casa de enfrente. La muy vieja y pobrecita pedía a gritos un poco de pintura y una reja nueva. Los dueños fueron tan amables que aparte de la reja y la pintura, hasta las duchas cambiaron. Con sólo mirarla se ve que puede decir “gracias”.

Sigue leyendo

Crea tu cuenta para leer el artículo completo

Desbloquea el resto de la historia e inicia sesión para seguir leyendo sin interrupciones.

TE PUEDE INTERESAR