Por: Oscar Ariza Daza
Las producciones de televisión hechas en Colombia cada día toman más fuerza;lo preocupante del asunto son los efectos que produce este tipo de programación que desmedidamente hace apología al delito. Las recientes series hechas sobre narcotraficantes, que aluden también a una terrible época del paísen la que se generaron tantas muertes, dolor y desolación, hoy se comercializan sin ningún filtro en la historia que cuentan.
Entre las series colombianas más famosas y vendidas en todo el mundo están El capo y Escobar, el patrón del mal; éstas han impactado tanto en la sociedad, que muchosjóvenesy adultos incorporaron el lenguaje violento de este tipo de delincuentes,haciendo chistes con algunas expresiones, pero en otros casos se ha tomado tan en serio su uso, que se incorporaron al léxico cotidiano, generando resultados negativos en la medida en que quienes no gozan de una buena orientación, terminaron por dejarse modelar por este tipo de antihéroes,cuyas historias bien podrían plantearse desde una lectura distinta de ellos y muy distante de la que viene haciendo la televisión colombiana.





