Mis lectores saben que en esta columna me he aguantado la tentación de hablar sobre las tantas salidas en falso y el método empleado por una de las mujeres que se han atrevido a irrumpir sin permiso y con éxito en un medio históricamente hostil para ellas, como lo ha sido el vallenato, por bastante tiempo.
En el arte y más concretamente en la música, como en otros oficios y profesiones hay muchos caminos, métodos, tácticas y estrategias para llegar al éxito, y estas, incluso, van cambiando al igual que cambia la vida y los medios, así como la manera de comunicarnos.
Esta época convulsionada por la inmediatez, las imágenes y el morbo, es propicia para que los artistas utilicen mecanismos eficaces y efectistas para ganar seguidores y estar en la boca y la retina de los consumidores de noticias fugaces. Los escándalos por las actuaciones extravagantes, irreverentes e incluso groseras han llevado a la cantante vallenata Ana del Castillo a ser noticia permanente.




