Colombia no está acostumbrada a la pluralidad ni de voces ni de intereses y por ello desde que somos república nos estamos matando. En la película Pájaros de Verano matan al palabrero. Matan la palabra. Asesinan el diálogo entre contrarios. El país no tiene cultura de conversación inclusiva.
Colombia venía acostumbrada a la unidad y homogeneidad. A la existencia de un solo relato, una sola historia. A un jefe político único y jerárquico, llámese Petro o Uribe, quien todo lo decidía, el resto obedecía y nadie chistaba. Y decidían rápido e inconsultamente. Ese es el mundo del pasado que va quedando atrás. La Coalición Centro Esperanza es lo contrario, es un colectivo.
La forma de hacer política está mutando pero el cambio es como el tráfico de Bogotá: tortuoso y cuesta transitarlo. No es fácil y es complejo. El mundo de hoy día es interdependiente, diverso. Funciona en red. Está hiperconectado, es plural en voces e intereses y el poder está distribuido en poliarquía y no en jerarquía.




