No era broma aquello del decrecimiento como nuevo paradigma de desarrollo económico y social.
Empezaron con la reforma tributaria de Ocampo, a sabiendas de que esta frenaría el crecimiento de la economía, como en efecto se ha confirmado al cierre de 2023. Un muy magro 0,6 % que muchos incluso ponen en duda al observar el comportamiento de los distintos sectores.
El turno luego correspondió para el sector de la vivienda. Una genialidad como fue el cambio en el modelo de asignación de subsidios fue suficiente para sumir este sector en la mayor crisis registrada en décadas y de la cual todavía no se levanta.
En varias oportunidades me he referido a la postración en que se encuentra el sector de la infraestructura, pero lo de la semana pasada con el entierro de tercera al proyecto Caribe 2 se le dio la estocada final al sector.




