En estos 100 días, Petro pateó el tablero del statu quo y le apostó al cambio. La gente votó por un cambio. El gran problema es que cambio sí, pero no así.
Petro es rimbombante y maximalista en sus anuncios -tiene espíritu de mesías, quiere salvar al mundo y, claro, ni Jesucristo pudo hacerlo, lo mataron por intentarlo- pero será, por lo mismo, corto en resultados.
Quiere salvar a la humanidad del cambio climático aunque sea sacrificando a Colombia prohibiendo las nuevas exploraciones y explotaciones de petróleo y gas. Transición energética sí, pero no así.




