La reducción de las emisiones de CO2 es un problema que incumbe a todos: empresas, instituciones y ciudadanos. Un estudio del año 2024 reveló que a nivel global se emiten más de 35.000 millones de toneladas al año, lo que impulsó a tomar cartas en el asunto.
El CO2 se emite predominantemente a través de la combustión de combustibles fósiles (carbón, petróleo y gas) en sectores clave como la generación de energía, el transporte y la industria, lo que constituye más del 90 % de las emisiones mundiales. Además, actividades humanas como la deforestación y la fabricación de cemento son contribuyentes significativos que exacerban el efecto invernadero.
¿Por qué se celebra?
Es, por lo anteriormente mencionado, que desde 1997 cada 28 de enero se celebra el Día Mundial por la Reducción de las Emisiones de CO2. Esta fecha fue establecida por la Organización de las Naciones Unidas (ONU) con el fin de generar conciencia y sensibilizar a la población global sobre el cambio climático y sus graves impactos ambientales.
El dióxido de carbono (CO2) es uno de los gases de efecto invernadero (GEI) más conocidos debido a su influencia en el cambio climático. Aunque estos gases son esenciales para evitar que el planeta se congele, el problema surge cuando su concentración aumenta, desequilibrando el sistema y provocando alteraciones en el clima.
¿Cómo reducir las emisiones de CO2?
Combatir el cambio climático requiere cambiar hábitos. Reducir el consumo, reutilizar y reciclar son prácticas diarias esenciales para disminuir la huella de carbono. Cada decisión impacta en los Gases de Efecto Invernadero (GEI).
Otro pilar es la movilidad sostenible: priorizar el transporte público, la bicicleta o caminar reduce la contaminación del sector transporte. A nivel macro, son vitales la eficiencia energética y, sobre todo, la implementación de energías renovables para generar electricidad sin CO2.
La cooperación internacional, con instrumentos como el Protocolo de Kioto y sus Mecanismos de Desarrollo Limpio (MDL), facilita la reducción global de emisiones. Finalmente, la protección de ecosistemas como bosques y océanos es crucial, ya que actúan como sumideros naturales de CO2, funcionando como barreras climáticas insustituibles.
La lucha contra el cambio climático y la reducción de emisiones de CO2 es una responsabilidad compartida que empieza con la acción individual. Te invitamos a reflexionar sobre tu huella de carbono y adoptar prácticas más sostenibles.











