27 septiembre, 2020

Los riesgos que representan los cuerpos extraños en los niños, ¿cómo evitarlos?

Estos accidentes pueden presentarse también entre los 6 meses y 11 años de edad. La prevención consiste en estar siempre alertas evitando que niños menores manipulen objetos pequeños y advertir en la etiqueta de juguetes el riesgo de aspiración por objectos de pequeño tamaño.

¿Por qué es importante conocer e identificar cuerpos extraños en las vías aéreas? La aspiración de cuerpos extraños en la vía respiratoria es el ingreso accidental a la laringe, tráquea y bronquios de un objeto produciendo obstrucción y asfixia.
¿Cuál es la población infantil más afectada por aspiración de un cuerpo extraño? La población pediátrica entre 1 y 3 años es la edad más frecuente para aspirar o ingerir accidentalmente cuerpos extraños, debido a que están en la fase de explorar el mundo, por curiosidad de llevarse todo a la boca, mala deglución o falta de formación de los dientes que impide una masticación completa y descuidos de los padres.

Estos accidentes pueden presentarse también entre los 6 meses y 11 años de edad. La prevención consiste en estar siempre alertas evitando que niños menores manipulen objetos pequeños y advertir en la etiqueta de juguetes el riesgo de aspiración por objectos de pequeño tamaño. Este accidente se presenta como un cuadro de inicio súbito de tos, dificultad respiratoria y cianosis en un niño sano que se encontraba jugando.

NIÑOS EXPLORADORES

A partir de los 6 meses, los niños son vulnerables a la aspiración de cuerpos extraños, a esta edad inician a desarrollar la pinza gruesa y toman objetos por sus propios medios. El grupo entre 1 a 3 años representa la mayor frecuencia por obstrucción, en especial los niños de 2 años que representan hasta un 48 % de los casos.

Afecta a niños y niñas sin embargo el sexo masculino es el más afectado en una relación 2:1 por su actividad de explorador.
¿Por qué es importante que padres y cuidadores identifiquen objetos que ocasionan una obstrucción en los niños? La aspiración o ingesta de cuerpos extraños depende de los hábitos entre culturas, estrato socioeconómico, exposición a objetos y el grado de supervisión de padres o cuidadores. Los cuerpos extraños orgánicos son los más aspirados por lactantes y niños pequeños como el maní, frijol, nueces, semillas de frutas, en especial de sandía, arroz y maíz.

Los materiales inorgánicos son más frecuentes aspirados por niños mayores, en especial juguetes plásticos, clips, alfileres, dulces, clavos, baterías, aretes, cadenas, vidrios, ganchos y útiles escolares, ubicándose con mayor frecuencia en el lumen esofágico.

La localización más frecuente de las monedas es en el esófago. Según la naturaleza de los cuerpos extraños estos pueden cambiar de forma, disolverse o irritar la mucosa respiratoria; cuando el niño presenta una aspiración estos materiales se localizan con mayor frecuencia en los bronquios y menor frecuencia en laringe y tráquea. Se debe tener cuidado con las pilas de reloj porque pueden obstruir y por su composición pueden ocasionar alteraciones irreparables en la mucosa de vías aéreas.

La aspiración de cuerpo extraño ocasiona: espasmo laríngeo, dificultad respiratoria, tirajes y cianosis, también puede presentarse tos expulsiva; este reflejo intenta expulsar el cuerpo extraño, si esto no ocurre el CE pasa a la subglotis permaneciendo asintomática por mucho tiempo. Los niños pueden estar asintomático incluso varios días y meses, por lo tanto, las complicaciones dependen de la localización del cuerpo extraño, naturaleza, el grado de obstrucción e inflamación; pueden producir infecciones, absceso pulmonar, granulomas, perforación traqueal o bronquial, hipoxia, convulsiones y muerte. También si el diagnóstico y tratamiento es oportuno puede ocasionar bronquiectasias reversibles, de lo contrario si el objecto no es extraído a tiempo puede inducir a bronquiectasias irreversibles.

La sintomatología por obstrucción de CE varía de acuerdo a la localización como lo indicaremos: 1) nasal: caracterizado por obstrucción nasal, estornudos y secreción; 2) laríngeo: aquí los sintomas son dificultad respiratoria, tirajes y cianosis; 3) traqueal: aparecen sintomas de tos persistente, dificultad respiratoria y un ruido audible conocido como el papirotazo; 4) bronquial: ocasiona dificultad respiratoria y sibilancias.

La presencia de cuidadores en el momento que ocurre la aspiración orienta oportunamente en el diagnóstico, sin embargo, ante la ausencia de testigos, la clínica es asociada a la aparición de disnea, ahogo, tos súbita o violenta.
Este material aspirado es expulsado la mayoría de veces por un reflejo tusígeno. Si la tos no logra expulsarlo se deben realizar maniobras médicas urgentes para evitar que la obstrucción sea irreversible.

Si el CE se encuentra en la vía área superior produce asfixia, es una urgencia y debe ser tratada rápido mediante la maniobra de Heimlich: en niños pequeños se hace poniéndolos boca abajo sobre el antebrazo y golpeándolos en la espalda entre las escapulas; en niños grandes se realiza oprimiendo fuertemente bajo la escotadura esternal, hacia atrás y arriba.

Si el niño está estable se realiza un estudio radiográfico, el cual es útil para determinar la localización o signos de obstrucción bronquial. Si hay CE en bronquios, los otorrinos pediátricos, mediante broncoscopía, realizan el procedimiento de extracción, este permite escoger el instrumento más indicado y mantener una anestesia adecuada para la extracción del cuerpo extraño localizado.

En conclusión, la aspiración de CE en pediatría es muy frecuente, representando una alta morbimortalidad, por lo que se debe realizar un diagnóstico y tratamiento oportuno. Es importante tomar medidas de prevención que incluye educar a los padres, cuidadores y personal de guarderías para evitar accidentes, evitando la exposición de niños a objetos pequeños que pueden ser aspirados, no permitir que los niños jueguen con monedas; evitar que corran, coman o lloren con objetos en su boca; nunca deben dormir con la comida en la boca, supervisar el momento de las comidas, enseñar a los niños a masticar correctamente evitando que se rían cuando comen; evitar llamadas de atención súbitas cuando los objetos son llevados a la boca debido a que ocasiona incoordinación en la respiración, llanto e inspiración del cuerpo extraño.

Por María Nurys Acevedo