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Económicas - 12 junio, 2013

Los negocios en Valledupar mueren antes de crecer

En Valledupar por cada 5 empresas, 3 cierran antes del año. Así como nacen, muchas son las empresas que mueren y uno de los motivos es la falta de vocación para determinadas actividades.

Varios factores influyen en que los negocios se cierren. Uno de esos es que no se tiene la vocación para montar determinado negocio.
Varios factores influyen en que los negocios se cierren. Uno de esos es que no se tiene la vocación para montar determinado negocio.
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Sandra Santiago B.
[email protected]

Cuando el esposo de Mabel quedó sin empleo, ella creyó que con el montaje de un restaurante en el centro, él podría solucionar su problema y así seguir teniendo ingresos para cumplir con las obligaciones del hogar.

Hizo un crédito, compró vajillas, mesas, baterías de cocina, entre otros enseres para hacer realidad el negocio. Seis meses después, Mabel se vio obligada a cerrar lo que en un principio consideró como alternativa de trabajo para su esposo. Según dijo, cerró por varias razones: “bajas ventas y que yo tengo otro trabajo, entonces era mucha carga laboral para mí, porque cuando la señora que me cocinaba no iba, yo tenía que ponerme al frente”.

Debido a que vendía poco, eran bajas las  ganancias que tenía, por lo que prefirió  cerrar el local, pese a que ni siquiera logró pagar el crédito y que su esposo aún no ha conseguido empleo.

¿Por qué cierran los negocios? 

Es lo que se pregunta la gente y, según los expertos, esto obedece a varios factores, por ejemplo, que muchas personas sin tener vocación para una actividad comercial en especial, se meten en ésta, pero se cansan y sin darse cuenta la dejan decaer.

Esto ocurre con muchos emprendedores o personas que, al quedarse sin empleo y con el afán de invertir lo que recibieron de liquidación, se arriesgan a cualquier negocio sin ser lo que les apasiona, sin tener estudios de mercado, simplemente por ‘rendir la plata’ y seguir produciendo.

Según el director de Federación Nacional de Comerciantes, Fenalco, Eloy Durán Acosta, muchos de los emprendedores opta por esto sin tener convicción, “mucha gente no sabiendo cocinar, monta un restaurante; al final o comenzando está hastiado; la gente no está identificando los negocios de acuerdo a su vocación, si  no de  acuerdo al éxito que ve, yo digo que fulano vende mucha sopa entonces yo voy a vender sopa”.

Valledupar vive el boom de la economía, sin embargo, es en la competitividad que está la vida de las empresas o negocios.

Para el líder gremial, muchas veces el emprendimiento y el empresarismo resultan ser un escapismo para esas personas que fueron despedidas y tienen una liquidación, “salen a ver qué se inventan y el proceso debe ser rápido porque se gasta la plata; la gente no está haciendo estudios para hacer  emprendimiento de negocios, la gente ve un lote y dice quedaría bueno tal cosa, sin determinar si el mercado de la zona estaría en disposición de comprar, si tiene el interés, emprenden proyectos grandes, incluso,  de centros comerciales que se han hecho sin estudios de mercado, básicamente porque ven la disponibilidad de un terreno, lo más probable es que fracasen y no es culpa de la ciudad, del desempleo, sino que terminan iniciando proyectos sin ningún tipo de indagación”. 

Es así como la gente tiene la concepción de que las cosas se venden porque se venden y se venden solas, pero al montar los negocios y encontrarse con la competencia, se dan cuenta que las cosas no eran como se imaginaban.

Esto, de acuerdo a Durán Acosta, ocurre mucho en el sector de autopartes, al cual llegan muchas personas, montan  nuevas estanterías, traen productos novedosos, pero se encuentran con empresarios que tienen un mercado que les es fiel, porque conocen a la perfección a sus clientes y además de esto, son eficientes a la hora de conseguir los productores, porque viajan a países como China e importan.

“Llegan con precios muy competitivos y encima tienen ‘fidelizado’ al cliente, es un negocio que tiene unas barreras altas; en ese sentido, quienes entran a ese mercado desconociendo ese  modelo de negocio, fracasan”, afirmó Durán Acosta.

Similar apreciación tiene el presidente de la Cámara de Comercio, José Luis Urón Márquez, quien explicó que han encontrado que muchas de las personas que en el pasado realizaban diferentes actividades, eran empleados de  multinacionales, de  empresas carboníferas o del magisterio,  al perder sus puestos de trabajo, con sus prestaciones sociales, montaron sus propios negocios sin tener conocimiento de las mismas.

“Cuando se liquidó Cicolac, muchos salieron a comprar taxi, montar una tienda o un  establecimiento de comercio. El comercio  es una actividad riesgosa, se tiene que tener mucho conocimiento, capacidad de negociación,  conocer el mercado, la oferta, la demanda, quien no esté preparado para incursionar en esta actividad tiene muchas posibilidades de fracasar en su intento de convertirse en verdadero empresario”, afirmó Urón Márquez.

El contrabando, que es fuerte en esta zona del país, es otro de los factores que ha contribuido a que muchos establecimientos cierren, según el Presidente de la Cámara de Comercio, porque se presenta mucho sobre todo en el sector de la gasolina, granos y artículos de primera necesidad.

También ha contribuido en el cierre de algunos negocios, la crisis que enfrenta el sector agropecuario, debido a que cuando salían las cosechas, éste le inyectaba recursos a la economía al mover las ventas de vehículos, autopartes, confecciones, alimentos y otros.

Y por último, asegura Urón Márquez, lo que ha ayudado a que muchas establecimientos mueran  es la competencia desleal de las ventas ambulantes, que no pagan impuestos, seguridad social ni servicios públicos.

Incentivos

Para sobrevivir en este complicado mundo de los negocios, el presidente de la Comisión Regional de Competitividad, Alberto Montoya, quien además es comerciante, asegura que se debe contar con unos incentivos, para que el empresario que llegue a la región pueda lograr su punto de equilibrio y lograr permanecer.

“Esta permanencia debe estar sujeta a muchos factores; en el caso de  Valledupar, por decir algo, los procesos industriales para nosotros son bastante incipientes, no han tenido desde la administración local y departamental una política que les permita a los empresarios fortalecerse dentro de la región”, explicó Montoya.

En ese sentido están trabajando con el gobierno departamental y el Ministerio de Comercio, Industria y Turismo, con el fin de establecer unas políticas con un encadenamiento con las grandes empresas que hay en el Cesar, caso concreto las mineras que les permita a las pequeñas empresas ser proveedoras.

Según Montoya, a Valledupar han llegado en busca de establecer alianzas, empresas como Alpina, pero se terminó yendo, porque no encontró el camino para permanecer en la ciudad, “eso es lo que debemos identificar con claridad para poder lograr esa permanencia de las empresas, el mejoramiento de la economía no se da, si no hay permanencia de las empresas”.

El Presidente de la Competitividad también señaló que desde el Municipio, se deben crear estrategias para que en el caso del sector comercial también permanezca.

“El comercio del centro  ha sido  la caja menor de la Alcaldía durante muchos años, han sido miles de millones de pesos los que permanentemente los comerciantes del centro aportan en industria y comercio y no ve ningún tipo de inversión, se va a inaugurar un centro comercial con una  inversión de más de 8 mil millones de pesos, solo se identifican esos grandes proyectos, que generan dinámica diferente en el centro, sí hay inversiones, sí viene gente que cree en la ciudad y  vamos a estar muchos comerciantes metidos ahí, pero  no hay incentivos, no hay un ambiente sano, dinámico, la movilidad es caótica en el centro”, afirmó Montoya.

Las que ‘mueren’

Según Eloy Durán el cierre de las empresas se genera por un tema de competitividad y no es exclusivo solo de Valledupar, pues se cierran empresas en Madrid, Londres y muchas ciudades del mundo, porque alguien ofrece en mejores condiciones y a un menor precio.

En ese sentido,  de cinco  empresas nuevas, tres cierran antes del año y de las dos  que quedan, solo una resiste los 5 años.

Los negocios que más se crean y también los que más cierran son las tiendas de barrio y los supermercados, seguido de los puntos de comida rápida o restaurantes. 

El servicio

Muchos creen que son buenos vendedores porque son espontáneos, pero en el buen servicio está una de las claves para sobrevivir.

“Valledupar tiene una deficiencia muy alta en el tema de servicio al cliente, es un tema cultural al que no se le da la importancia, como forma de superar las expectativas de un cliente, es decir entender las razones por las cuales me visita y me compra, qué  espera de mi, qué le interesa y una vez  lo saben, acatarlo, por eso el cliente finalmente termina castigándolo y se pasa a otro negocio”, recalcó Durán Acosta.

Cierre de empresas

Según datos de la Cámara de Comercio, solo en el mes de mayo cerraron sus puertas 66 empresas, de las cuales 31 correspondían a establecimientos comerciales y 32 a personas naturales.

 

Económicas
12 junio, 2013

Los negocios en Valledupar mueren antes de crecer

En Valledupar por cada 5 empresas, 3 cierran antes del año. Así como nacen, muchas son las empresas que mueren y uno de los motivos es la falta de vocación para determinadas actividades.


Varios factores influyen en que los negocios se cierren. Uno de esos es que no se tiene la vocación para montar determinado negocio.
Varios factores influyen en que los negocios se cierren. Uno de esos es que no se tiene la vocación para montar determinado negocio.
Boton Wpp

Sandra Santiago B.
[email protected]

Cuando el esposo de Mabel quedó sin empleo, ella creyó que con el montaje de un restaurante en el centro, él podría solucionar su problema y así seguir teniendo ingresos para cumplir con las obligaciones del hogar.

Hizo un crédito, compró vajillas, mesas, baterías de cocina, entre otros enseres para hacer realidad el negocio. Seis meses después, Mabel se vio obligada a cerrar lo que en un principio consideró como alternativa de trabajo para su esposo. Según dijo, cerró por varias razones: “bajas ventas y que yo tengo otro trabajo, entonces era mucha carga laboral para mí, porque cuando la señora que me cocinaba no iba, yo tenía que ponerme al frente”.

Debido a que vendía poco, eran bajas las  ganancias que tenía, por lo que prefirió  cerrar el local, pese a que ni siquiera logró pagar el crédito y que su esposo aún no ha conseguido empleo.

¿Por qué cierran los negocios? 

Es lo que se pregunta la gente y, según los expertos, esto obedece a varios factores, por ejemplo, que muchas personas sin tener vocación para una actividad comercial en especial, se meten en ésta, pero se cansan y sin darse cuenta la dejan decaer.

Esto ocurre con muchos emprendedores o personas que, al quedarse sin empleo y con el afán de invertir lo que recibieron de liquidación, se arriesgan a cualquier negocio sin ser lo que les apasiona, sin tener estudios de mercado, simplemente por ‘rendir la plata’ y seguir produciendo.

Según el director de Federación Nacional de Comerciantes, Fenalco, Eloy Durán Acosta, muchos de los emprendedores opta por esto sin tener convicción, “mucha gente no sabiendo cocinar, monta un restaurante; al final o comenzando está hastiado; la gente no está identificando los negocios de acuerdo a su vocación, si  no de  acuerdo al éxito que ve, yo digo que fulano vende mucha sopa entonces yo voy a vender sopa”.

Valledupar vive el boom de la economía, sin embargo, es en la competitividad que está la vida de las empresas o negocios.

Para el líder gremial, muchas veces el emprendimiento y el empresarismo resultan ser un escapismo para esas personas que fueron despedidas y tienen una liquidación, “salen a ver qué se inventan y el proceso debe ser rápido porque se gasta la plata; la gente no está haciendo estudios para hacer  emprendimiento de negocios, la gente ve un lote y dice quedaría bueno tal cosa, sin determinar si el mercado de la zona estaría en disposición de comprar, si tiene el interés, emprenden proyectos grandes, incluso,  de centros comerciales que se han hecho sin estudios de mercado, básicamente porque ven la disponibilidad de un terreno, lo más probable es que fracasen y no es culpa de la ciudad, del desempleo, sino que terminan iniciando proyectos sin ningún tipo de indagación”. 

Es así como la gente tiene la concepción de que las cosas se venden porque se venden y se venden solas, pero al montar los negocios y encontrarse con la competencia, se dan cuenta que las cosas no eran como se imaginaban.

Esto, de acuerdo a Durán Acosta, ocurre mucho en el sector de autopartes, al cual llegan muchas personas, montan  nuevas estanterías, traen productos novedosos, pero se encuentran con empresarios que tienen un mercado que les es fiel, porque conocen a la perfección a sus clientes y además de esto, son eficientes a la hora de conseguir los productores, porque viajan a países como China e importan.

“Llegan con precios muy competitivos y encima tienen ‘fidelizado’ al cliente, es un negocio que tiene unas barreras altas; en ese sentido, quienes entran a ese mercado desconociendo ese  modelo de negocio, fracasan”, afirmó Durán Acosta.

Similar apreciación tiene el presidente de la Cámara de Comercio, José Luis Urón Márquez, quien explicó que han encontrado que muchas de las personas que en el pasado realizaban diferentes actividades, eran empleados de  multinacionales, de  empresas carboníferas o del magisterio,  al perder sus puestos de trabajo, con sus prestaciones sociales, montaron sus propios negocios sin tener conocimiento de las mismas.

“Cuando se liquidó Cicolac, muchos salieron a comprar taxi, montar una tienda o un  establecimiento de comercio. El comercio  es una actividad riesgosa, se tiene que tener mucho conocimiento, capacidad de negociación,  conocer el mercado, la oferta, la demanda, quien no esté preparado para incursionar en esta actividad tiene muchas posibilidades de fracasar en su intento de convertirse en verdadero empresario”, afirmó Urón Márquez.

El contrabando, que es fuerte en esta zona del país, es otro de los factores que ha contribuido a que muchos establecimientos cierren, según el Presidente de la Cámara de Comercio, porque se presenta mucho sobre todo en el sector de la gasolina, granos y artículos de primera necesidad.

También ha contribuido en el cierre de algunos negocios, la crisis que enfrenta el sector agropecuario, debido a que cuando salían las cosechas, éste le inyectaba recursos a la economía al mover las ventas de vehículos, autopartes, confecciones, alimentos y otros.

Y por último, asegura Urón Márquez, lo que ha ayudado a que muchas establecimientos mueran  es la competencia desleal de las ventas ambulantes, que no pagan impuestos, seguridad social ni servicios públicos.

Incentivos

Para sobrevivir en este complicado mundo de los negocios, el presidente de la Comisión Regional de Competitividad, Alberto Montoya, quien además es comerciante, asegura que se debe contar con unos incentivos, para que el empresario que llegue a la región pueda lograr su punto de equilibrio y lograr permanecer.

“Esta permanencia debe estar sujeta a muchos factores; en el caso de  Valledupar, por decir algo, los procesos industriales para nosotros son bastante incipientes, no han tenido desde la administración local y departamental una política que les permita a los empresarios fortalecerse dentro de la región”, explicó Montoya.

En ese sentido están trabajando con el gobierno departamental y el Ministerio de Comercio, Industria y Turismo, con el fin de establecer unas políticas con un encadenamiento con las grandes empresas que hay en el Cesar, caso concreto las mineras que les permita a las pequeñas empresas ser proveedoras.

Según Montoya, a Valledupar han llegado en busca de establecer alianzas, empresas como Alpina, pero se terminó yendo, porque no encontró el camino para permanecer en la ciudad, “eso es lo que debemos identificar con claridad para poder lograr esa permanencia de las empresas, el mejoramiento de la economía no se da, si no hay permanencia de las empresas”.

El Presidente de la Competitividad también señaló que desde el Municipio, se deben crear estrategias para que en el caso del sector comercial también permanezca.

“El comercio del centro  ha sido  la caja menor de la Alcaldía durante muchos años, han sido miles de millones de pesos los que permanentemente los comerciantes del centro aportan en industria y comercio y no ve ningún tipo de inversión, se va a inaugurar un centro comercial con una  inversión de más de 8 mil millones de pesos, solo se identifican esos grandes proyectos, que generan dinámica diferente en el centro, sí hay inversiones, sí viene gente que cree en la ciudad y  vamos a estar muchos comerciantes metidos ahí, pero  no hay incentivos, no hay un ambiente sano, dinámico, la movilidad es caótica en el centro”, afirmó Montoya.

Las que ‘mueren’

Según Eloy Durán el cierre de las empresas se genera por un tema de competitividad y no es exclusivo solo de Valledupar, pues se cierran empresas en Madrid, Londres y muchas ciudades del mundo, porque alguien ofrece en mejores condiciones y a un menor precio.

En ese sentido,  de cinco  empresas nuevas, tres cierran antes del año y de las dos  que quedan, solo una resiste los 5 años.

Los negocios que más se crean y también los que más cierran son las tiendas de barrio y los supermercados, seguido de los puntos de comida rápida o restaurantes. 

El servicio

Muchos creen que son buenos vendedores porque son espontáneos, pero en el buen servicio está una de las claves para sobrevivir.

“Valledupar tiene una deficiencia muy alta en el tema de servicio al cliente, es un tema cultural al que no se le da la importancia, como forma de superar las expectativas de un cliente, es decir entender las razones por las cuales me visita y me compra, qué  espera de mi, qué le interesa y una vez  lo saben, acatarlo, por eso el cliente finalmente termina castigándolo y se pasa a otro negocio”, recalcó Durán Acosta.

Cierre de empresas

Según datos de la Cámara de Comercio, solo en el mes de mayo cerraron sus puertas 66 empresas, de las cuales 31 correspondían a establecimientos comerciales y 32 a personas naturales.