El consumo de licor adulterado y de contrabando es un atentado contra la salud desde cualquier punto de vista. Miles de personas en el mundo se exponen en esta época de fiestas al consumo de bebidas que no cumplen con las medidas sanitarias y no pagan los impuestos que solo garantizan los licores estampillados. Así, además del consumidor se atenta contra el financiamiento de la salud, educación y deporte, que se nutren de este rubro.
Por la cercanía con la frontera con Venezuela, históricamente el Cesar ha sido uno de los departamentos más permeados por la comercialización de licores y cigarrillos de contrabando. La semana anterior, las autoridades de este departamento destruyeron 15.980 unidades de cigarrillos y licor de contrabando que habían sido incautados en lo corrido del presente año, los cuales estaban avaluados en aproximadamente $115 millones.
Se trata de una lucha incansable entre quienes encuentran en el contrabando una forma de dinero fácil y las autoridades que se esfuerzan por resguardar la salud de los ciudadanos y el recaudo de las oficinas de rentas departamentales.





