Despierto, me doy cuenta que algo hace falta en casa, me siento a la mesa, pero… – ¡qué soledad! Visito los demás cuartos y… ¿Qué me está pasando? O ¿acaso no logro comprenderlo? Pasaron mil ideas por mi cabeza ¿se ha ido? ¿Se cansó de mí? ¿Cuándo volverá? Estoy realmente asustado ¡oh! Mojé mis pantalones; una voz interna me dijo “tu instinto Michael no siempre es el correcto”.










