Un día de San Valentín, dos almas se anclaron en aquel sentimiento llenándolos de ilusión, Martí un chico de cabello castaño, sus ojos eran envidiados hasta por el sol, Diana una mujer hermosa de cabellos oscuros con una mirada sincera pero decaída ya que su antiguo amor lastimó su corazón.
Tal vez el destino o la casualidad conspiró para encontrarse de frente y unirlos en un suspiro, sin saberlo ese sentimiento llenó el corazón de él, que al ver a Diana tan triste y vacía tomo la valentía de acercarse y besar su mano, Martí sintió un fuego que le acariciaba el alma, creía que podía volar con tan solo verla, la noche se hizo día, sus corazones permanecían en la misma banca del parque, ella sin temor acepto, era el día más feliz de Martí, el tiempo paso cual estrella fugaz, él soñaba con hacerla feliz y sobre todo curar en ella el vacío, ella a duras penas le demostraba su cariño, pocas veces expresados con besos falsos.










