Érase una vez un pueblo llamado casita blanca, en aquel pueblo vivía una familia conformada por dos niños, una madre y un padre; al pasar un tiempo el padre fue perdido el interés por la madre de los niños, se había enamorado de otra mujer. El padre se iba a mudar con la otra mujer y los niños decidieron irse con su padre, pues decían que con su padre iban a tener una mejor vida.
Cuando se fueron la madre se quedó sola y con una gran depresión en su corazón. Al pasar los días y ver que su, familia se había destruido por una mujer no le daban ganas ni de pararse a encender los bombillos de su casa. Así pasaron meses y hasta años.










