Juan se levanta temprano como todos los días. Es un hombre acostumbrado a madrugar. Miró al cielo, y vio que el sol estaba saliendo como siempre y la luna ocultándose.
Escuchó el mismo gallo cantar con el acostumbrado silencio del llano; en ese momento Juan fue feliz, pero esa mañana estaba impregnada de nostalgia porque ese era el último día que Juan vería ese paisaje. Una enfermedad muy rara estaba afectando a su pueblo.










