Había una vez un hombre llamado Juan, era un hombre alto de ojos claros y piel blanca, era agricultor le gustaba sembrar y cosechar sus sembrados y los salía a vender al pueblo. Cierta mañana Juan se levantó temprano como de costumbre y observa que le faltan algunos de sus sembrados, le habían extraído de su cosecha.
Muy preocupado se preguntaba ¿Quién me pudo haber robado? por ese día se quedó pensativo pero se acostó tranquilo. Pero al siguiente día notó nuevamente que le faltaba más de su cosecha de maíz muy preocupado se lo comento a su esposa la señora Sara.ç










