Eran las 6 y 30 pm de un día nublado cuando se realizó un robo por el líder de la pandilla Los ojos de águila; se hacían llamar así porque nadie se les escapaba, estaba conformada por: El Púa, Garras de León, El Chuki, El Rompe Hueso, El Exterminador, El Martillo, El Pimienta, entre otros, y Santi El Sicario su líder, era un joven alto y robusto, fileño y tenía una cicatriz terriblemente grande en el ojo izquierdo; tenía un tatuaje de una rosa ensangrentada entre llamas en el brazo izquierdo y usaba jean negros rotos y camisetas con calaveras dibujadas.
Ellos se enfrentaban a una pandilla cada mes para así ganar territorio para poder vender su veneno; lo que Los ojos de águila no sabían era que a la nueva banda que ellos enfrentaban estaba formada por policías, que tenían la misión de atraparlos y esta estaba liderada por Rosa Jogins, ella hacía llamar a su banda Los Pumas.










