El silencio se apoderó de su tristeza al ver que se alejaba del ser amado.
Todo ocurrió aquella mañana, endulzada por la espiritualidad de la Semana Santa, pues se trataba del lunes de pascuita del año 2002; día en que Marlon se dirigió a un almacén para comprar un repuesto para su auto. Al entrar allí, su única compañía era la señora que atendía y el deseo de volver a casa al lado de su amada y sus pequeños hijos.










