¿Tiempo perdido o aprendido? Esta es la historia de Rosita, una joven de 19 años de edad, chica muy especial, soñadora, pero también con muchos miedos. A continuación, te presento su historia.
Érase una vez Rosita, la mejor estudiante de su clase, nunca perdió un examen, siempre ocupó el primer puesto, todos la admiraban, era el orgullo de su familia. Un día normal en clase, la profesora Life les dice que ha llegado el momento de hacer el examen final, ganar el examen es el paso directo a una buena universidad, a las más prestigiosas de todas. Una, como la que siempre ha soñado Rosita. Pasan meses y Rosita seguía trabajando por conseguir ese sueño, pero en el curso también estaba Carlos, el típico estudiante relajado, irresponsable, que nunca se leyó un libro en toda su vida y que le encantaba ir a fiesta. Rosita, por el contrario, se cohibía de ir a ellas, no salía con amigos, pasaba horas y horas sumergidas en un océano de letras.
Rosita es apasionada por el deporte, incluso, practica el futbol desde muy niña, pero tuvo que dejarlo por prepararse para el examen, ella tiene muchos reconocimientos, pero nunca se autofelicitó por ninguno de ellos; al contrario, detrás de cada logro, solo buscaba que los demás la felicitaran y que le dijeran que bien lo hiciste. De solo pensarlo se emocionaba, luego, a tan solo dos semanas del examen, Rosita entró en pánico, sus ojos estaban llenos de miedos, solo podía pensar en qué diría su familia, amigos y maestro, si no lo lograba. Pasaron esas dos semanas, y llegó el día tan esperado por Rosita. La noche anterior, no logró conciliar el sueño, se sentía tan cansada, agotada de todo y de todos, la presión social que sentía era inexplicable, pero ella continuó mostrándose fuerte y segura, aparentemente. Por otra parte, Carlos estaba muy relajado, y durmió de maravilla la noche anterior.









