Había una vez una niña llamada Gatti le encantaba ir de aventuras con su perro Rilo. Un día, Gatti emprendió una aventura a otro mundo llamado el mundo misterioso el cual mandaba un rey muy pero muy malo llamado el rey Setal. Ella se tele transportó por una máquina, la cual servía para tele transportarse a otro mundo, su tatarabuelo había creado esta máquina ya que él también era aventurero.
Gatti emprendió viaje a ese mundo y llegó a un bosque perdido que no tenía fin, según los pobladores cuentan que en ese lugar vivía una malvada hechicera que era capaz de desaparecer a las personas que llegaran a su castillo o pisaran el bosque.










