Hace mucho tiempo los sabios indígenas kankuamos podían comunicarse con los animales de acuerdo con su canto, un día un anciano le pregunto a la serpiente que sentía arrastrarse por el suelo y ser enemigo del hombre, la serpiente le dijo: qué tal si cambiamos de vida tú te conviertes en culebra y yo en un hombre. Aquel sabio que era muy curioso acepto el reto; para esto fueron donde un brujo que les permitiera hacer el cambio y con este favor ayudarlos a intercambiar de vida y de cuerpo.
La serpiente no quería arrastrarse más nunca y se sentía muy contenta con su nueva vida, ya nadie le tiraba piedras o huía de ella; el hombre por su parte estaba maravillado de todo lo que aprendía cada día, ser libre e ir por donde él quisiera. Cierto día la serpiente que ahora estaba convertida en hombre reflexionaba sobre su papel y la responsabilidad que conllevaba el ser humano; como trabajar día a día, la envidia de la gente, por su parte el hombre convertido ahora en serpiente había empezado a correr peligro las personas le tiraban piedras, palos y lo demás animales le temía y todo lo que lo hizo feliz ahora comenzaba a hacerlo sentir mal.










