En una colina muy lejana vivía un conejo aventurero que quería conocer un bosque encantando, pero sus amigos le decían que ere muy pequeño para su aventura. Una mañana muy temprano el decidió ir en busca del bosque encantado, en el camino encontró un ratón explorador con quien compartió pan y agua, luego de hablar un poco decidieron viajar juntos.
En su recorrido conocieron muchos amigos que los guiaron al bosque; al llegar encontraron un lago cerca donde tomaron agua y descansaron un poco. Allí decidieron pasar la noche junto a una fogata que ellos mismos improvisaron.










