Un día un hombre paseando por el campo encontró un capullo de mariposa y observó en él un pequeño orificio. Se sentó a observarla ya que luchaba por salir, pero a pesar de su esfuerzo no lo lograba.
Apiadado el hombre quiso ayudarla. Tomó con cuidado el capullo y rompió más el agujero, ella pudo salir fácilmente, pero con su cuerpo hinchado y sus alas arrugadas.










