Edgar Darío Díaz Castañeda
En un pantano muy oscuro, tenebroso y deshabitado, se dice que quien iba allí nunca volvía. Las personas de esa zona les costaba pasar cerca, pues le tenía miedo. Un día Carlos, un joven atrevido y aventurero que le gusta la adrenalina, decide ir, alistó su morral y se marchó. Quería demostrar que él sí era capaz de volver.
Cuando iba llegando, se incrementaba la oscuridad- siendo de día- a medida que avanzaba se tornaba más intensa. Ya próximo al pantano, quiso regresarse, pero algo se lo impedía. Así que con pasos vacilantes, siguió; estando a orillas de aquel lugar lúgubre, la noche era plena. Vio muchos lobos aullando, en ese momento sintió miedo por lo que prendió una antorcha que había llevado.










