En un pueblito recóndito, escondido entre varias montañas, vivía una niña curiosa con rasgos que caracterizan la belleza femenina de aquellas tierras, su piel morena como el café recién tostado, los ojos claros y alegres como abeja de panal.
Sentía gran admiración por su padre, su labor y compromiso que le trasmitía constantemente hacia la naturaleza. este trabajaba protegiendo el medio ambiente, cuidaba cada árbol, rio y animal.










